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Los traductores son los mejores lectores.
(Günter Grass)

Traducción

   Tenga en mente la traducción al redactar sus textos

La documentación técnica plantea de por sí ciertas dificultades al redactor: los textos técnicos deben ser lógicos, estructurados, coherentes y fáciles de utilizar. Obviamente, lo mismo ocurre con la traducción de dichos documentos. Si los textos se redactan teniendo en cuenta que posteriormente se van a enviar a traducir, se podrá ahorrar tanto tiempo como dinero. Y es que el moderno proceso de traducción requiere que el texto de partida presente unas características determinadas. Gracias al uso de sistemas de memorias de traducción se pueden reutilizar automáticamente los fragmentos que se repiten en un texto. Pero esto solo funciona cuando se respetan determinadas reglas. Los documentos técnicos pueden tener numerosos formatos: manuales, hojas de datos o especificaciones, pero también tablas y planos. Una de las primeras dificultades que se puede encontrar el traductor es, sin ir más lejos, el tipo de archivo. Así, los archivos PDF o los planos integrados en el texto suelen suponer un laborioso trabajo de conversión a un formato editable con el que se pueda trabajar. En la mayoría de los casos se pierde la estructura, el orden de los párrafos y hasta la posición de los gráficos. También el formato puede dar problemas. Por eso, es conveniente conocer, a grandes rasgos, cómo funcionan los sistemas de memorias de traducción. Básicamente, se puede decir que estos sistemas fragmentan el texto en oraciones (segmentos), que son reconocidas mediante caracteres denominados “limitadores”, como el punto o el signo de exclamación, pero también la marca de párrafo (¶). Si hay una marca de párrafo en medio de una oración, el sistema no reconocerá la frase completa, sino que la dividirá en dos partes sin sentido. Este fenómeno se suele encontrar en presentaciones de Powerpoint, en las que las marcas de párrafo y los guiones se utilizan para que el texto quepa en los cuadros de texto pequeños. También los formatos numéricos pueden dar problemas. Así, por ejemplo, en Alemania los millares se separan mediante un punto (1.000) para facilitar su lectura, mientras que en Francia se separan mediante un espacio. Además, existen reglas relativas a las unidades de medida.

Y, naturalmente, la terminología y su ortografía requieren una atención especial. El uso aleatorio de los guiones, por ejemplo, afecta a la coherencia del texto. A este respecto, es imprescindible respetar una ortografía uniforme. Cuanto más coherente sea la terminología empleada, menos esfuerzo de investigación tendrá que realizar el traductor y más fácil de leer resultará el texto para el usuario final. La mayoría de estos problemas se pueden evitar si se tienen en cuenta durante la fase de redacción del texto de partida. ¡Tenga en mente la traducción al redactar sus textos! Esto también hará que el texto se entienda mejor y sea más fácil de utilizar. Como es obvio, el traductor siempre se esforzará al máximo para entregar una traducción correcta y coherente. No obstante, en traducción la máxima eficiencia solo se consigue cuando el texto de partida cumple unos criterios determinados. Una documentación preparada para la traducción reduce tanto los errores de contenido como el tiempo y los costes. Por tanto, recuerde:

_Emplee frases con estructuras sencillas (KISS: Keep it short and simple!)
_Respete el significado que tiene asignado cada palabra
_Explique brevemente los términos nuevos y las abreviaturas
_No utilice sinónimos
_Evite las palabras de relleno (muletillas)
_Siga un orden lógico (primero la causa y después el efecto)
_No incluya más de una acción en cada frase
_Utilice ilustraciones que se entiendan independientemente del idioma